Cómo aprovechar los ejercicios aeróbicos y anaeróbicos

Son los dos grandes grupos en que se clasifican los ejercicios y según su tipo, requieren esfuerzos distintos y producen efectos diferentes en el cuerpo.

El universo de la actividad física se divide en dos grandes grupos: el ejercicio aeróbico y el anaeróbico. Requieren de esfuerzos distintos y, a su vez, producen resultados diferentes en el cuerpo. Lo ideal es lograr una combinación de ambos.

Al realizar actividad física se acelera el metabolismo porque aumentan los requerimientos energéticos del cuerpo. Las células tienen que trabajar más y para eso requieren de ATP (adenosin trifosfato, el combustible para las funciones celulares). Se pueden obtener ATPs de dos maneras: una mediante la utilización del oxígeno y la otra sin oxígeno. De aquí que se llame ejercicio aeróbico o anaeróbico.

Por otro lado, los músculos están formados por dos tipos de fibras, las rápidas y las lentas. Cada organismo tiene su propia proporción de ambas y a eso se debe que las personas tengan mayor facilidad para uno u otro tipo de ejercicio. Aunque siempre intervienen los dos, habrá predominancia de uno de ellos sobre el otro.

Las fibras rápidas tienen baja capacidad aeróbica, y funcionan mejor anaeróbicamente, además tienen una alta capacidad de generación de ácido láctico, que es el responsable del dolor de músculos después de ejercitarlos, así como de los calambres.

Las fibras lentas en cambio, necesitan mucho oxígeno, utilizan la glucosa durante los primeros minutos como fuente de energía, pero después usan la grasa. Se puede decir que aproximadamente la mitad de las calorías consumidas por los músculos después de 20 minutos de ejercicio aeróbico vigoroso proviene de la grasa.

Poco pero intenso ¡más efectivo!

Recientemente se descubrió que se elimina grasa de una manera más rápida intercalando repeticiones de ejercicios de alta densidad pero corta duración (no más de dos minutos) con sesiones más lentas y prolongadas. Esto es así porque se combinan ambos tipos de ejercicios, los aeróbicos y los anaeróbicos.

Los médicos y promotores de la salud recomiendan que toda actividad o deporte combine en sus rutinas ambos tipos de ejercicios para no forzar al cuerpo y obtener los mejores resultados. La práctica de ejercicios aeróbicos es especialmente beneficiosa para el corazón, un músculo que sólo utiliza el metabolismo aeróbico.

Los especialistas también aconsejan un chequeo general para corroborar que una persona pueda realizar el tipo de ejercicio que desea sin riesgos para su salud. Además, sugieren un examen completo sobre la alimentación, ya que siempre es recomendable hacer una consulta con un especialista en nutrición para que ofrezca una dieta con los nutrientes, vitaminas, carbohidratos y minerales que cada organismo necesita.

Beneficios del ejercicio aeróbico

Conlleva un ritmo moderado (trote, caminata rápida, running, natación, ciclismo, esquí, etc.):

- Tonifica los músculos.

- Mejora la circulación.

- Reduce la presión arterial.

- Mejora la capacidad pulmonar.

- Fortalece el corazón.

- Aumenta el número de glóbulos rojos (que son los que transportan el oxígeno).

- Reduce el contenido corporal de grasa.

 

Beneficios del ejercicio anaeróbico

Implica un ritmo rápido y de mayor intensidad (tenis, levantamiento de pesas, carreras de velocidad, saltos, etc.):

- Aumenta el rendimiento.

- Fortalece los huesos.

- Mejora la velocidad.

- Mejora la fuerza.

- Reduce el riesgo de atrofia muscular.

 

Fuente: vidasanaweb.com.ar