Cómo cuidar la piel de la acción del sol, desde el interior

Que la piel bronceada es sinónimo de salud, sólo es un mito y una mera cuestión estética. Para exponerse al sol es muy importante saber cómo cuidarse de los efectos nocivos.

Aunque solemos creer que el bronceado es saludable, la belleza del color es sólo una ilusión óptica que traducimos como salud. En verdad, la piel bronceada es el resultado de distintas reacciones defensivas que terminan alterando las estructuras de la piel en todo su espesor, incluso en las capas más profundas y, tras el verano, necesitará una recuperación.

Cómo actúan los rayos solares

Cuando nos exponemos al sol nuestra piel cambia de aspecto por causa de diversas reacciones que provocan los rayos infrarrojos y ultravioletas (UVC; UVB y UVA). Así actúan los rayos solares sobre la piel:

  • Rayos infrarrojos: causan enrojecimiento porque al producir calor provocan vasodilatación. Penetran profundamente, a veces hasta las capas más profundas.
  • Rayos UVC: provocan sequedad, rugosidad, aspereza. La piel altera su color y pueden surgir telangiectasias (dilataciones de capilares) y hasta cáncer de piel.
  • Rayos UVB: son causantes de enrojecimiento y calor. Esta radiación es la responsable de las quemaduras solares y sus ampollas, frecuentes en quienes han permanecido expuestos al sol durante más de 100 minutos.
  • Rayos UVA: son responsables del bronceado de la piel, gracias a un proceso denominado melanogénesis.

Los indicios del daño

Las típicas características de la piel bronceada, como su mayor sequedad y aspereza, se conjugan con otras alteraciones, distinguibles a simple vista:

  • Apariencia sucia o despulida de la piel en general: tiene lugar al alterarse la producción de las fibras elásticas y colágenas, principal sostén de la piel. Este aspecto es también consecuencia de la vasodilatación y de un crecimiento anormal de las células superficiales.
  • Aspecto del cuello: como es una zona con menor capacidad de defensa, el daño se observa principalmente. Es común observar la aparición de vasos, sitios de engrosamiento de la piel y manchas de diferentes colores, cuyo agravamiento exagerado se conoce como poiquilodermia (piel de elefante).
  • Hematomas en las manos: aparecen al menor contacto, debido a la fragilidad de capilares. También se observan alteraciones circulares de color amarronado conocidas erróneamente como máculas seniles.

Cuidados naturales y recomendaciones

Para cuidar la piel de la exposición en verano, existen diferentes tratamientos, que van, desde las recetas caseras, exfoliaciones y tratamientos en gabinetes de belleza,  hasta emulsionantes y gran variedad de ampollas, ricas en vitaminas y antioxidantes que pueden aplicarse semanalmente, como también máscaras de marcas confiables que ayudan a remodelar el colágeno y a aumentar la tersura de la piel.

Además de estas opciones, existen  los suplementos naturales.

Natubrown es uno de los suplementos que contribuyen a facilitar el bronceado cuidando la piel, gracias a su combinación de carotenos y  licopenos. Se trata de  compuestos  lipofílicos que poseen  una gran actividad antioxidante. Ninguno de estos agentes es producido por el cuerpo humano y deben ser introducidos a través de la dieta.

Al betacaroteno, nuestro organismo lo transforma en vitamina A en la medida de su necesidad y el resto, depositado en las células de la piel, permite obtener un bronceado natural. El licopeno ejerce un efecto protector, reduciendo los daños de los rayos ultravioletas (UV) y el eritema de la piel.

Otra de las opciones para proteger la piel del sol, desde adentro hacia afuera, es Carotenos, enriquecido con Vitaminas C y E. Se trata de uno de los complementos básicos para contribuir al bronceado de manera natural. Las vitaminas C y E protegen a la piel del envejecimiento prematuro.

 

Fuente: revistabuenasalud.com