Conocé las causas de un calambre y cómo prevenirlo

Con el paso del tiempo vamos notando, a veces a edades más tempranas, que se nos presentan fuertes contracturas musculares y dolorosos calambres.

Los calambres o espasmos musculares, son contracciones involuntarias y dolorosas, de uno o más músculos del cuerpo. Son comunes en los muslos, pantorrillas, pies y manos, aunque pueden afectar cualquier otro músculo. Es frecuente que se den durante la noche, provocando un intenso dolor que se puede prolongar hasta varios minutos.

La causa más frecuente en la aparición de los calambres suele ser como respuesta a movimientos inusuales e inadecuados de los músculos, por esta razón se suelen dar en personas con trabajos físicos duros y repetitivos, en deportista esporádicos, y en adultos mayores  debido a la pérdida de masa muscular. Otras veces, los calambres aparecen como consecuencia de un desequilibrio electrolítico por carencia de minerales y vitaminas. Este puede ser debido a una deshidratación por una abundante sudoración durante la práctica de ejercicio físico, o incluso debido a un estado de vómitos y diarreas.

Otra causa probable es la insuficiente irrigación sanguínea en el músculo (a veces los calambres ocurren cuando hay mucha tensión y dolor en las lumbares). Por esta razón los problemas de mala circulación sanguínea o hipertiroidismo son factores de riesgo para la aparición de los calambres.

Dieta adecuada

La alimentación es clave para prevenir los calambres. Es importante comer alimentos ricos en vitaminas y minerales, como frutas (especialmente la banana y el kiwi por su alto contenido en potasio), legumbres y verduras (preferentemente crudas o cocinadas al vapor), para evitar la pérdida de vitaminas durante la cocción.

  • La leche y derivados son también una importante fuente de vitaminas y minerales como el Calcio, el Potasio y el Magnesio, pero no deben ser descremados ya que las vitaminas A-D-E y K se encuentran en la parte grasa.
  • No deben faltar tampoco los cereales integrales, cualquiera (pan, arroz, etc.) sin refinar. Estos alimentos ayudan al organismo a eliminar grasas y colesterol, que son moléculas que dificultan la circulación de la sangre.
  • Hay que evitar alimentos grasos de origen animal, reducir el consumo de carne, y de alimentos de producción industrial, ya que son ricos en colesterol y triglicéridos, y su consumo excesivo puede empeorar los episodios de calambres nocturnos.
  • También es muy importante beber abundante agua durante el día, en especial cuando se pierde mucho líquido por sudoración, y cuando las temperaturas son muy elevadas.

Tratamientos naturales

Existen diferentes plantas medicinales para tratar los calambres, como el jengibre y el tomillo, que son ideales para mejorar el riego sanguíneo ya que producen un efecto vasodilatador. El extracto de Ginkgo Biloba aumenta la circulación sanguínea, con lo que se consigue una mejor irrigación de los músculos y se reducen los calambres repentinos, aunque su uso no es recomendable en periodos de embarazo o lactancia.

Para evitar los calambres es muy importante controlar la hidratación corporal y las sales minerales (Principalmente Potasio, Magnesio y Calcio). Y otro suplemento que puede ayudar a prevenir calambres es la levadura de cerveza, que actúa mejorando la circulación de la sangre, para que esta llegue con mayor facilidad a los músculos.

 

Fuente: vidasanaweb.com.ar