¿Insomnio? Consejos para conciliar un sueño reparador

Dormir es una necesidad tan básica como comer o hacer ejercicio, y está comprobado que las personas necesitan de siete a nueve horas de sueño.

Al dormir el cuerpo descansa, pero el cerebro está aún activo. De acuerdo con la National Sleep Foundation (NSF) la mayoría de las personas necesita de siete a nueve horas de sueño para cumplir con sus actividades en condiciones óptimas al día siguiente.

El insomnio acarrea muchos problemas y puede ser causado por múltiples factores y circunstancias que influyen de manera negativa en el descanso nocturno: determinados hábitos, elementos del ambiente, estrés, algunas comidas. Y si ya se han descartado todas estas posibles fuentes del problema pero las dificultades para conciliar el sueño prevalecen, quizá antes de llegar a una solución farmacológica se puedan analizar soluciones alternativas.

Existen otros factores que pueden estar influyendo sobre nuestro descanso y que son menos comunes:

Contaminación electromagnética

Hay un tipo de contaminación, invisible, silenciosa, y muy invasiva: es la de los aparatos electromagnéticos que nos rodean (ordenadores, televisiones, portátiles, teléfonos móviles, redes wifi, radios, tomas de corriente, etc.), que emiten ondas electromagnéticas que afectan a nuestro sistema nervioso en mayor o menor medida, pero de una manera constante.

Lo mejor es evitar estos aparatos en el dormitorio y desconectar durante la noche todos aquellos que no sean imprescindibles. Evitar además tener enchufes cerca de la cabeza.

La habitación

El lugar donde se duerme condiciona, y mucho, el descanso nocturno. El orden, la limpieza, el olor, la ventilación, los colores o el diseño son cuestiones fundamentales que afectan y pueden influir en el insomnio. De hecho, el Feng Shui es una antigua filosofía china que se basa en el diseño consciente y armónico de los espacios, para que influya de manera positiva en las personas que los ocupan.

Consejos:

  • Evitar los colores agresivos en la habitación, como el rojo o el negro, y optar por los relajantes, como el blanco, el verde, el azul, el amarillo claro o el violeta.
  • Ventilar la habitación a diario y mantenerla ordenada y sin demasiados objetos a la vista.
  • Aromatizar con productos naturales relajantes, a base de lavanda o cítricos.
  • Evitar que el dormitorio contenga elementos que recuerden al trabajo o a otros temas que ocasionen preocupaciones.
  • Incorporar alguna planta que purifique y renueve el aire como, por ejemplo, el potus.

La cena

La clave está en cenar más ligero y más temprano, no más tarde de las 8, para que el organismo finalice la digestión antes de las 11 de la noche, hora en la que el cuerpo ya empieza su proceso de descanso y regeneración. Es importante cambiar este hábito de manera gradual y consciente para evitar acostarse con hambre o pensando en comida.

Para ello, se deberán redistribuir las cantidades de comida de manera diferente. Desayunar más cantidad, ya que es posible que también se tenga más hambre en la mañana, y tomar una merienda a media tarde a base de fruta o frutos secos para no tener tanta hambre en la cena. Es importante evitar alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar como la miel, pan o frutas en almíbar, así como el alcohol o bebidas con cafeína.

Relajarse

Antes de dormir no hay que pensar en problemas, por el contrario, es recomendable que ya en la cama y reposando sobre almohadas suaves y cómodas, se dediquen algunos minutos a la meditación en una habitación a oscuras, fresca y silenciosa. Si se mantiene una rutina de ejercicios, es recomendable hacerlo al menos 3 horas antes de dormir.

Existen además otras alternativas que combaten el insomnio y ayudan a relajar el cuerpo y la mente para lograr ese sueño reparador necesario. Gracias a la asociación de distintas plantas, como la valeriana, el tilo y la pasionaria, SERENIL y VALERIANA son ideales para contribuir en la lucha contra el insomnio, ya que la combinación de sus propiedades potencia su acción sedante, relajante y somnífera, induciendo a un sueño natural sin la sensación de aturdimiento ni somnolencia al despertar.

Fuente: vidasanaweb.com.ar