Lo que tenés que saber sobre la exposición al sol

El sol es fuente de vida para todos, pero en particular su radiación puede ser muy dañina para tu piel. Descubrí sus beneficios y todo lo que tenés que saber para evitar sus efectos nocivos. ¡Disfrutá con salud!

La exposición al sol es sana siempre que sea prudente. Entre sus beneficios está la sensación placentera del calor que proporciona, la relajación y su acción energizante y antidepresiva. Esto se puede explicar por la liberación de ciertas sustancias, como endorfinas y melanocortinas, capaces de influir en el ritmo bioenergético del organismo.

Además el sol contribuye en la síntesis de la vitamina D, indispensable para la salud de los huesos. La causa de deficiencia de esta vitamina es la exposición inadecuada a la luz solar, debido a que existe una fuerte asociación entre los rayos UVB y el metabolismo de la misma.

Pero también la exposición al sol es la principal causante de distintas enfermedades cutáneas. Existen estudios que demuestran la incidencia negativa de la radiación solar sobre la piel que a su vez, favorece al envejecimiento prematuro.

La radiación ultravioleta está formada por rayos invisibles que penetran la piel  y pueden provocar desde quemadura solar y daños en los ojos, hasta cáncer de piel.

Existen tres tipos de rayos UV

  1. UVA: penetran la epidermis y generan daño directo sobre la dermis, lo que induce a foto envejecimiento prematuro y puede causar cáncer de piel.
  2. UVB: causan enrojecimiento, quemadura solar, y predisposición al cáncer de piel.
  3. UVC: son filtrados por la capa de Ozono de la atmósfera.

La sobreexposición provoca efectos nocivos en la piel

El bronceado, que es una respuesta de protección del organismo frente a la radiación solar, aparece luego de 48 horas de la exposición. La capacidad de broncearse está determinada genéticamente y el exceso de sol induce a una pigmentación irregular y a la aparición de pecas.

Con el tiempo, las radiaciones solares contribuyen al envejecimiento. En el nivel dérmico, produce un adelgazamiento de la piel, ruptura de las fibras elásticas, y disminución del colágeno. Se aprecia un aumento en la activación proteolítica y un cambio anormal de la matriz extracelular, que lleva al aumento de la degeneración del colágeno y de las fibras elásticas de la dermis, dando como resultado la perdida de la elasticidad de la piel, la formación de arrugas, engrosamiento de la dermis y la epidermis, además de la despigmentación.

Precauciones y hábitos a adoptar para un correcto cuidado de tu piel

- No exponerse al sol entre las 10 y 16 horas. Como medida práctica, es seguro cuando la sombra proyectada es mayor a la altura del  cuerpo.

- En la nieve, el agua y en la arena, los rayos solares se reflejan por lo que es imprescindible contar con la protección adecuada.

- Usar protector solar, recordar que cuánto más clara es la piel y ojos, más alto debe ser el factor de protección. Optar por factor 30 para pieles morenas y mayor de 30 para piel y ojos claros.

- Aplicar en la piel 30 minutos antes de exponerse al sol y renovarlo cada dos horas o después de un baño.

- No olvidar colocar protector en las partes sensibles como: partes calvas de la cabeza, orejas, cuello, nariz, empeines y manos.

- Usar protector labial

- Antes o después del verano es aconsejable consultar a un dermatólogo por manchas y lunares.

El sol es beneficioso para la salud, pero es necesario extremar los cuidados para evitar problemas de salud y lograr un bronceado saludable.

 

Fuentes: anmat.gov.ar, rad-online.org.ar, lanacion.com.ar