Masticar bien la comida puede cambiar tu metabolismo.

Masticar bien los alimentos es una de las prácticas más saludables y beneficiosas para el metabolismo además de ser una de las primeras herramientas para adelgazar.

Aunque masticar bien parece un hábito muy sencillo de poner en práctica, lo cierto es que muchas personas tienen problemas para hacerlo correctamente. El ansia de comer o la costumbre hacen que muchas personas traguen la comida sin masticarla correctamente. Como consecuencia, se pueden sufrir algunos problemas  digestivos y esto puede influir en el aumento de peso.

Al masticar bien los alimentos le damos tiempo a la saliva de segregar una enzima llamada ptialina que es la responsable de descomponer los hidratos de carbono. Cuando no lo hacemos  adecuadamente, los alimentos siguen su camino al resto del aparato digestivo sin que  esta enzima descomponga dichas sustancias. Debido a esto, el cuerpo tendrá que trabajar el doble para poder eliminar todo aquello que no necesita. Además, cuando esto pasa el organismo no es capaz de separar bien los nutrientes beneficiosos de las toxinas, provocando así problemas de desnutrición e intoxicación del cuerpo.

Cuando masticás mal, padecés de:

  • Problemas digestivos: los alimentos no tienen una correcta descomposición y lubricación para eliminar los desechos posteriormente. Se provoca sensación de pesadez, gases, atascos en el colon o estreñimiento.
  • Metabolismo lento: se dificulta la función de los órganos encargados de metabolizarlos. Las digestiones pesadas ralentizan el metabolismo y disminuyen el gasto calórico.
  • Aumento de peso: un metabolismo lento es sinónimo de aumento de peso, ya que el cuerpo no quema las calorías fácilmente y acumula desechos que le cuesta trabajo eliminar. Al comer más de lo debido, no se experimenta la sensación de saciedad que deberían aportar los alimentos.

Consejos

Masticar bien es sinónimo de masticar lento y mucho. Estos  trucos  te pueden ayudar:

  • Prestar atención. De hecho, es una actitud imprescindible, tratá de masticar, al menos, 30 veces cada bocado. Contar cada masticación ¡ayuda mucho!
  • Bocados pequeños. Si te llenás la boca, es bastante probable que sientas antes la necesidad de tragar. Si son fragmentos pequeños, podés aplicar mayor conciencia y masticarlos correctamente.
  • Evita poner la tele o la radio mientras comes. Cualquier cosa que te distraiga hará que no prestes atención a la cantidad de veces que masticás. Puede que al principio te resulte muy incómodo, pero con el tiempo se convertirá en una rutina.
  • Disfrutá de los alimentos. Tu organismo se beneficiará más si disfrutas de ese alimento. No por arte de magia, sino porque cuando tienes pensamientos positivos de placer, ayudas al organismo a segregar sustancias beneficiosas.

Ventajas:

  • Ayuda a producir la enzima ptialina, la cual cuenta con la virtud de humedecer los hidratos de carbono y favorecer su digestión.
  • Activación de la hormona parotina a través de la saliva, que estimula el metabolismo y el mejor aprovechamiento de los nutrientes esenciales.
  • Los alimentos se convierten así en un bolo alimenticio que es más fácilmente digerible.
  • Ayuda a evitar la indigestión, el dolor estomacal y las flatulencias (gases).
  • Se realiza una predigestión, en nuestra boca se inicia el proceso químico que ocurre en el interior del cuerpo, cuando se separan las sustancias y los nutrientes beneficiosos de las sustancias tóxicas.
  • Ayuda a calmar el sistema nervioso.
  • Aumenta la cantidad de oxígeno en nuestro organismo, previniendo las digestiones pesadas o difíciles.
  • Permite disfrutar mejor de los alimentos que estamos comiendo.
  • Se alcanza una sensación de saciedad más rápida.

Sabías que…

La saliva es vital para la salud bucal. Evita que los alimentos queden adheridos a los dientes y además tiene funciones antibióticas que previenen la infección por ataque de microorganismos.

Cuando masticamos abundantemente, oxigenamos el organismo produciendo una placentera sensación de bienestar y reduciendo los niveles de estrés.

Un estudio japonés de la Universidad de Osaka, publicado por el British Medical Journal, sobre los hábitos alimenticios de 3.000 japoneses, demostró que las personas que comen rápido y mastican poco tienen el triple de probabilidades de sufrir obesidad. Cuanto más tiempo tardamos en tragar un alimento que tenemos en la boca, antes nos saciamos, pues el cerebro necesita cierto tiempo para detectar la saciedad. Si en ese transcurso de tiempo hemos comido rápido y masticado mal, habremos comido mucho más y habremos forzado a nuestro organismo a llevar a cabo una peor digestión.

Si sos de los que tienen problemas digestivos, te recomendamos probar también con alguna ayuda suplementaria, como el Jarabe de Aloe, un estimulante digestivo que contribuye al proceso natural del organismo ayudándole a procesar los alimentos.

 

Fuente: vidanaturalia.com; natursan.net; mejorconsalud.com