¿No te resultan las dietas?

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad tiene una explicación, y parece que no es sólo el hecho de hacer una restricción de alimentos. La constancia y la ayuda profesional resultan ser las claves.

¿A qué se debe el fracaso en la dieta? No se trata de una pregunta retórica. Los motivos pueden ser variados. No es descabellado afirmar que una característica general del mundo en que vivimos es la inconformidad física. A pesar de la adecuada autoestima que podamos tener, casi siempre hay algo que nos gustaría cambiar de nuestra apariencia. Uno de los aspectos fisonómicos que más inconformidades genera es el peso.

Bien sea que, verdaderamente, tengamos una condición de sobrepeso o que contemos solo con unos pocos kilos de más, pareciera que lo normal es que tengamos el deseo de adelgazar. De aquí que las dietas se hayan convertido en parte de nuestra cotidianidad.

Ahora bien, es importante comprender todo lo que engloba este proceso y a qué se debe el fracaso en la dieta. De esa manera estarás alerta ante cualquier inconsistencia en tu régimen alimentario.

¿Qué es una dieta?

La palabra dieta hace referencia al consumo de alimentos diarios, independientemente de sus características. Sin embargo, normalmente usamos esa expresión para indicar un régimen alimentario temporal que consiste en la reducción e, incluso, eliminación de ciertos alimentos con el objetivo perder peso.

¿Por qué se hace una dieta?

La razón aparente para iniciar una dieta adelgazante tiene que ver con la necesidad, justificada o no, de perder peso. Asimismo, detrás de esto tienden a hallarse motivaciones más profundas. No se trata de perder peso por el propio hecho de perderlo, sino para lograr algún objetivo psicológico o social.

Según encuestas realizadas por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), para las personas “la principal motivación para perder peso es sentirse bien, porque el 82,8% quieren estar sanos y en forma”. No obstante, también están las siguientes:

  • Cambiar la forma de vestir (el 85%)
  • El equilibrio emocional (78%)
  • La vida sexual (58%)
  • Búsqueda de trabajo (65,4%)

Eso significa que la necesidad o el deseo de bajar de peso se debe a razones tanto estéticas, como de salud física y psicológica (autoestima), pero también a requerimientos de aprobación en entornos sociales.

¿A qué se debe el fracaso en la dieta?

Las causas más comunes de fracaso en la dieta pueden sintetizarse en las siguientes:

  1. Someterse a dieta sin asesoría nutricional

Muchas personas cometen el error de aplicar dietas que les recomendaron o que leyeron en revistas o en internet, sin ningún tipo de asesoría profesional. Cuando lo correcto es que un especialista considere los factores particulares de cada paciente como los kilos que se quieran perder, las posibles afecciones de salud existentes, la edad, la actividad física diaria, etc.

Además, ante posibles problemas de salud, el nutricionista debe solicitar la intervención de otros especialistas que pudieran requerirse, como médicos endocrinos o psicólogos.

  1. Una dieta inadecuada según los requerimientos personales

Cada persona es única, tanto por las particularidades de su organismo, como por sus actividades diarias, sus relaciones y cualquier otra cantidad de razones. Cada individuo tiene requerimientos alimentarios concretos que deben considerarse a la hora de definir el tipo de dieta más conveniente. Esto refuerza la importancia de acudir al nutricionista.

  1. Una dieta sin combinar con ejercicio

Generalmente, cuando las personas inician dietas sin asesoría nutricional omiten los ejercicios físicos que resultan indispensables. Primero, para alejar el sedentarismo (una de las causas del aumento de peso) y, segundo, para ayudar a acelerar los procesos metabólicos que favorecerán en la pérdida de peso.

  1. Metas poco realistas

El peso acumulado en nuestro cuerpo durante años no puede desaparecer de repente. Esta es una de las inconsistencias más comunes que conllevan al fracaso en la dieta: el esperar resultados rápidos, casi mágicos y con el menor esfuerzo posible. Aunado a todo lo anterior, ello tiene como consecuencia la frustración, por lo que se abandona la dieta.

Por otra parte, las dietas demasiado estrictas pueden ocasionar cambios en el estado anímico, fatiga y dificultad de concentración. También son comunes los dolores de cabeza, el cansancio y problemas digestivos. Por ello, muchas personas acaban por tirar la toalla.

La dieta ideal

Según aseveran los especialistas, una dieta adelgazante óptima es aquella que logra la perdida de grasa y el mantenimiento de la masa muscular. Para obtener los resultados deseados, los nutricionistas recomiendan:

  • El consumo de una dieta hipocalórica.
  • Hacer ejercicios.
  • Modificar definitivamente los hábitos alimentarios.

Los especialistas coinciden en su rechazo por las dietas adelgazantes estandarizadas. Aseguran que deben tenerse en cuenta las individualidades inherentes al paciente, porque de lo contrario, se estará condenado al fracaso de la dieta.

En este complejo proceso que debe ser llevado con mucho control y constancia, los resultados esperados pueden acompañarse con REDUCTASE TÉ VERDE Y NARANJA AMARGA. Así se estarán reforzando esfuerzos.

 

Fuente: mejorconsalud.com