Prevenir y disminuir los riesgos de la vida sedentaria

¿Cuáles son esos riesgos? Conocé en esta nota las proyecciones para la salud de las personas y cuánta incidencia tienen los hábitos cotidianos en las consecuencias que provoca.

Desde hace tiempo, la ciencia se ha ocupado de investigar y difundir la fuerte correlación entre un estilo de vida sedentario y distintos  problemas de salud como la obesidad, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, los problemas cardíacos y cerebrovasculares.

El sedentarismo es un problema absolutamente crítico del que ninguna persona puede desentenderse. Como hábito y estilo de vida, facilita la aparición de enfermedades no transmisibles, es decir, patologías que no se transmiten mediante un proceso infeccioso.

Números que preocupan

Las proyecciones indican que, para el año 2020, el 75% de las muertes tendrán su origen en enfermedades no transmisibles. Esto significa que casi ocho de cada diez personas perderán la vida como consecuencia de enfermedades relacionadas con la desatención de factores de riesgo. Este número debe conmovernos, alarmarnos, incitarnos a reflexionar sobre nuestros hábitos y a actuar en consecuencia porque estas enfermedades encuentran su caldo de cultivo en lo que hacemos, o mejor, en lo que no hacemos, en la falta de atención a los factores que disparan el riesgo de contraer estas patologías.

Cómo se expresa el sedentarismo

Los seres humanos poseen características  eminentemente sociales. Por eso, nos cuesta mucho desagregar los determinantes biológicos, de nuestras conductas, de los condicionantes sociales. Si estamos solos, comemos menos que si estamos acompañados.

Si tenemos variedad de alimentos, comemos más que si hay de un solo tipo. Si de niños nos insisten en que se debe comer todo lo que hay en el plato, aprendemos a desconocer las señales biológicas de la saciedad, señales, por otro lado, que de por sí no son muy intensas.

En paralelo a esto, la disminución de la actividad física propia del sedentarismo despierta una sensación de letargo que, tarde o temprano, nos lleva al aislamiento y, eventualmente, a la depresión. Asimismo, favorece disminuciones físicas:

  • se reduce la capacidad aeróbica.
  • el cansancio se alcanza más rápido.
  • la capacidad de metabolizar los alimentos se vuelve más lenta y deficiente porque el cuerpo prioriza generar tejido de reserva.
  • aparecen desequilibrios hormonales (por ejemplo, en la producción de insulina o de hormonas tiroideas), etcétera.

Recibir ayuda

Si estamos llevando adelante una vida sedentaria, si nos cuesta organizar nuestra dieta, si no sabemos cómo empezar a cambiar nuestros hábitos o no tenemos del todo claro qué hábitos son mejores que otros, es necesario pedir ayuda para prevenir y disminuir los riesgos de esta forma de vida.

Fuente: Libro “Hacia un estilo de vida saludable”, Editorial Eudeba.