Razones por las que te conviene ejercitarte en invierno

Entrenar en épocas de frío,  hace bien, potencia el rendimiento físico, refuerza el sistema inmunológico y nos permite quemar más calorías. Hay que cumplir algunas reglas, y si estabas pensando en hibernar y retomar el gimnasio en primavera, no dejes de leer.

Es inevitable que con la llegada del frío tengamos muchas ganas de quedarnos  en casa, sentados en el sofá o tomando un café caliente. Sin embargo, si consigues levantarte del sillón y salir a realizar algo de ejercicio, pronto notarás un bienestar total.

Y para que no  pongas excusas, tenés   dos opciones que te ofrecen muchas variantes.

-Actividades al aire libre como caminar, trotar o hacer deportes en espacios abiertos,  nos aportan una dosis extra de relajación y bienestar al estar en  contacto con la naturaleza.

-Asistir a un gimnasio o club: te permite no estar pendiente de las condiciones climáticas para entrenar y optar por distintos tipos de clases o sistemas de entrenamiento.

Lo más importante en ambos casos es que elijas algo que te guste, te motive, y sea adecuado a tus posibilidades.

Entonces …¿Por qué el invierno es el mejor momento para hacer deporte?

Consumirás  más calorías

Con la pérdida de temperatura corporal, nuestro organismo se ve obligado a aumentar su actividad metabólica para que las células consuman más energía y la transformen en calor, lo que supone un mayor gasto de calorías.

Por lo tanto, si al frío le sumamos el ejercicio físico, incrementamos el gasto energético por dos vías: por un lado, las contracciones de nuestros músculos durante el ejercicio implican un importante gasto calórico. Y por el otro, para corregir los desequilibrios de temperatura, aire y líquidos corporales que el ejercicio ocasiona, nuestro organismo tiene que mantener procesos activos que también consumen energía.

De esta manera lograras compensar la ingesta calórica de las comidas invernales pudiendo así mantener  tu  peso corporal ideal.

Reforzará tu sistema inmunológico

Un trabajo publicado en Journal of Applied Physiology, ya en 1999 concluyó que la exposición al frío bajo los efectos del ejercicio aumenta el número de leucocitos y granulocitos, responsables del funcionamiento del sistema inmunológico. Pero hoy se hace una advertencia al respecto. Hay que ser precavidos: cuando a una actividad muy exigente o prolongada en el tiempo se le suma una temperatura exterior excesivamente baja, el efecto puede ser el contrario y debilitar el sistema inmune.

Por su parte, las personas mayores, las que sufran problemas respiratorios, como asma, o las inmunodeprimidas, han de evitar las horas más gélidas. Si el termómetro marca menos de cero grados, han de procurar no salir a la calle, sobre todo a hacer ejercicio, porque cuando este se realiza con frío, no da tiempo a que el aire que entra en los pulmones se caliente y humidifique tanto como cuando se está en reposo. Entonces se convierte en un irritante para el sistema respiratorio de estas personas.

Mejorará tu rendimiento físico

Sí, lo hará. Pero, antes de ponerte en marcha tendrás que realizar un precalentamiento, para evitar posibles lesiones y promover la eficiencia metabólica. En caso contrario, el frío podría provocarte molestias musculares muy dolorosas, además de impedir que rindas bien.

Tomadas todas las precauciones, la práctica de deporte con frío mejorará tu forma física. Esto gracias a que,  para tolerar la falta de calor y el ejercicio, el organismo tiene que ‘adaptarse’. Estas adaptaciones le hacen más fuerte y mejoran su condición en muchos aspectos: aumenta la capacidad cardíaca, se incrementan los litros totales de sangre y  de aire por minuto que la persona es capaz de respirar a alta intensidad de ejercicio, además de que crecen las células musculares. Así, en los siguientes entrenamientos, estas condiciones adversas supondrán menos estrés para tu cuerpo, porque estará mucho más preparado para afrontarlas.

Crearás una rutina positiva preparándote para estar en óptimas condiciones en los meses de calor

Ejercitarse en  invierno va a hacer que nuestro cuerpo y nuestra mente se acostumbren al ejercicio físico durante todo el año. De esta manera, cuando empiece a subir nuevamente la temperatura, ya tendremos una óptima condición física y no necesitaremos ponernos a entrenar con urgencia para vernos mejor con menos prendas de vestir.

Te mantendrá lejos de la depresión estacional

Mientras hacemos  actividad  física nuestro organismo libera sustancias químicas –neurotransmisores, endocannabinoides y endorfinas– que nos ayudan a mantener o recobrar el estado de bienestar.  Al quedarte en casa sin moverte, no se aprovechan las pocas horas de luz que tienen los días de esta temporada, que también estimulan, y entonces será mucho más fácil sentirse bajo de ánimos.

Ejercitándote a diario, lograras también,  desconectar de tu rutina, sociabilizar con otras personas  y plantearte metas que te abran posibilidades.

Obtendrás una dosis extra de vitamina D

Aunque haga frío,  la exposición al sol permite que nuestro organismo sintetice la vitamina D, responsable de mantener nuestros huesos fuertes. Así que aprovecha  los días despejados y sin lluvia  para salir a caminar o hacer deportes al aire libre.

Estarás mejor hidratado

Con el ejercicio aumenta la cantidad de plasma de la sangre, lo que favorece la hidratación. Uno de los mayores peligros de practicar deporte en verano es la deshidratación, un cuadro con muchas menos probabilidades de presentarse durante el invierno, ya que perdemos menos agua a través del sudor. Aumentando la cantidad de plasma de la sangre, que está compuesta por agua en un 90%, se está logrando una ventaja puesto que en estos meses también se reduce el consumo de agua.

Aún así, resulta imprescindible tomar precauciones: proteger la cabeza y el cuello, que es por donde más calor perdemos –hasta el 50%– y cuidar las partes más distales –alejadas del centro– del cuerpo, como los pies y las manos, con mayor tendencia a la congelación. Así que a salir con medias largas, guantes, gorro y cuellera.

Lo ideal siempre es vestirse en tres capas:

1- Hidrófuga: es decir que expulse el sudor, nada de algodón ya que éste absorbe el sudor y deja el cuerpo húmedo.

2- Térmica: actualmente hay tejidos sintéticos térmicos muy transpirables, con escaso peso y grosor, que protegen muy bien de las inclemencias del tiempo.

3- Rompeviento, impermeable y transpirable.

Justo después del entrenamiento hay que abrigarse muy bien, aunque tengas calor, para evitar el frío y sus consecuencias. Ya que el cuerpo entró en calor pero no el ambiente.

Y ahora que ya conoces  todas las ventajas que tiene hacer deportes en invierno, ¡dejá la pereza de lado y aprovechá los beneficios del frío para ACTIVARTE! ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!